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De la propuesta a la ley
4 de noviembre de 2026 No hay comentarios

Del proyecto a la ley: el nuevo desafío del seguimiento legislativo en el Congreso bicameral

Una columna por Gonzalo Wurst, Director de Asuntos Públicos, y Ariana Peceros, Asistente de Asuntos Públicos.

En el Congreso bicameral, una propuesta aprobada por la Cámara de Diputados no necesariamente conserva el mismo alcance cuando concluye su revisión en el Senado. Para las organizaciones, esto exige seguir no solo el avance de una iniciativa, sino también cómo cambia su contenido y dónde se toman las decisiones que pueden afectar su actividad. 

La reciente discusión sobre la delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo ofrece un primer ejemplo de esta dinámica. Las diferencias entre los textos aprobados por ambas cámaras abrieron preguntas sobre el alcance de la función revisora del Senado y sobre cómo se aplicarán las reglas del procedimiento legislativo en el nuevo Congreso. 

Un caso que abrió preguntas sobre la actuación de las cámaras

La solicitud de facultades legislativas para atender la inseguridad ciudadana y el fenómeno El Niño, dejando fuera otros puntos planteados en el proyecto inicial, se convirtió en uno de los primeros casos de alta visibilidad para observar la interacción entre las dos cámaras. 

La Cámara de Diputados aprobó una propuesta que comprendía 20 puntos, por un periodo de 90 días. Posteriormente, el texto pasó al Senado, cuya Comisión de Constitución, Reglamento y Relaciones Exteriores incorporó siete puntos adicionales. El pasado 21 de octubre, el Pleno del Senado aprobó la propuesta de 27 puntos, con 35 votos a favor, 18 en contra y seis abstenciones. 

La diferencia entre ambos textos abrió una discusión que trasciende el contenido de las facultades solicitadas: ¿hasta dónde puede el Senado modificar una propuesta aprobada por Diputados y qué límites se aplican cuando incorpora disposiciones que no estaban en el texto original del proyecto de ley? 

Durante el debate se plantearon distintas interpretaciones. Por un lado, se sostuvo que el análisis debía considerar la Constitución y el papel que esta asigna al Senado. Por otro lado, se invocaron las disposiciones reglamentarias sobre la función revisora y los límites a la modificación de una propuesta. 

El caso constituye un antecedente relevante, aunque no resuelve definitivamente la interpretación de los límites de la función revisora del Senado. Es una discusión que podría volver a presentarse en futuras iniciativas. 

El marco constitucional y las reglas en discusión

La Constitución establece que el Congreso está compuesto por dos cámaras, y además desarrolla las atribuciones del Senado y de la Cámara de Diputados, así como el procedimiento para la delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo. Asimismo, el Reglamento del Senado, regula aspectos de la revisión y modificación de las propuestas remitidas por la Cámara de Diputados. 

La discusión no se centra únicamente en si el Senado puede modificar una propuesta, sino en cuándo una modificación mantiene relación con sus fines y cuándo podría incorporar materias distintas o desnaturalizar el texto aprobado por la cámara de origen. La aplicación de estas reglas será relevante para observar cómo se consolida el funcionamiento del Congreso bicameral y qué criterios orientan la relación entre ambas cámaras. 

Lo que este escenario exige al seguimiento legislativo

La bicameralidad también obliga a comprender que cada cámara puede tener dinámicas políticas, liderazgos y mayorías distintas. Por ello, la aprobación de una propuesta en Diputados no cierra necesariamente el debate sobre su contenido: su paso por el Senado puede abrir una nueva etapa de negociación e incidencia. 

Para el sector privado, esto amplía los elementos que deben considerarse al evaluar el entorno regulatorio. No basta con conocer el contenido inicial de una iniciativa o registrar el resultado de una votación. Es necesario identificar qué versión está en discusión, qué modificaciones se han incorporado, qué actores las impulsan y qué decisiones quedan pendientes. 

El seguimiento debe abarcar los dictámenes, textos sustitutorios, debates y votaciones de ambas cámaras, así como la evolución de las reglas que orientan su actuación. Una modificación puede cambiar el alcance de una habilitación al Ejecutivo, incorporar una materia o alterar las obligaciones que una iniciativa busca establecer. Identificar estos cambios oportunamente permite evaluar escenarios, distinguir riesgos concretos de aquellos que todavía dependen de decisiones futuras y reconocer los espacios en los que aún es posible presentar aportes técnicos. 

En ese contexto, los equipos de asuntos públicos cumplen una función que va más allá de recopilar noticias o registrar iniciativas. Su trabajo requiere verificar fuentes, reconstruir la evolución de los textos, comprender las posiciones de los actores y analizar la relevancia de cada cambio para los intereses de una organización. 

La bicameralidad no solo añade una etapa al procedimiento legislativo: cambia el mapa de decisiones. Para las organizaciones, el desafío será comprender qué ocurre en cada cámara, anticipar cómo puede cambiar una propuesta y actuar oportunamente con información y sustento técnico. En ese escenario, el seguimiento legislativo deja de ser una tarea de registro y se convierte en una herramienta para la toma de decisiones. 

Autores 

Gonzalo Wurst, Director de Asuntos Públicos.

Ariana Peceros, Asistente de Asuntos Públicos.