
Fenómeno del Niño: comunicar también es prepararnos
Por Cristina Guzmán, Directora de Comunicación y Crisis en TOC Asociados.
El Fenómeno del Niño vuelve a poner sobre la mesa una conversación importante para los líderes de las empresas: cómo estar presentes cuando nuestro entorno enfrenta una situación compleja.
Hace unos días, la Organización Meteorológica Mundial de la ONU señaló que el Fenómeno del Niño podría alcanzar su máxima intensidad en diciembre de este año y convertirse en uno de los episodios más fuertes que hemos enfrentado. Más allá de las proyecciones, lo cierto es que tenemos por delante meses especialmente complejos. Y prepararnos para lo que pueda venir no es una tarea que corresponda únicamente a las autoridades o a las organizaciones que intervienen directamente durante una emergencia. Las empresas también tienen un rol importante que cumplir.
Muchas empresas cuentan con colaboradores y proveedores que viven o trabajan en las zonas que pueden verse afectadas. Sus operaciones, además, dependen en muchos casos de servicios, carreteras e infraestructura local. Por eso, prepararse ante El Niño no debería entenderse como una acción aislada, sino también como parte de la manera en que una empresa cuida sus relaciones y su propia continuidad. La primera pregunta, entonces, no es cuánto puede aportar una empresa, sino desde dónde puede ser realmente útil.
No todas las organizaciones tienen la capacidad para responder de la misma manera. Algunas podrán aportar alimentos o infraestructura; otras, podrán colaborar con sus equipos técnicos o a través de su experiencia logística en determinadas zonas del país. El punto está en identificar en qué podemos aportar desde aquello que ya sabemos hacer.
Alianzas para sumar esfuerzos
Desde la comunicación, también tenemos el reto de conectar esfuerzos, sumarnos a iniciativas y, por qué no, ayudar a que nuestros canales sean útiles cuando más se necesiten.
Algo que solemos recomendar a las empresas es no empezar necesariamente pensando en crear una iniciativa propia. Ya existen plataformas que articulan las capacidades del sector privado con las del Estado. Hombro a Hombro, por ejemplo, mantiene un convenio de cooperación con el INDECI para fortalecer la preparación y respuesta ante emergencias y este año ha reunido a las autoridades, especialistas en el Fenómeno del Niño y representantes empresariales para trabajar de manera conjunta.
También existen experiencias recientes de articulación entre empresas, Estado y organizaciones sociales. A comienzos del mes, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, World Vision Perú y Pacífico Seguros informaron que vienen trabajando conjuntamente para fortalecer capacidades de preparación y respuesta en 12 departamentos. Asimismo, Perú Pendiente, a través de la campaña #JuntosNosHacemosCargo, mantiene una línea de trabajo enfocada en movilizar ayuda ante emergencias junto con aliados y comunidades.
Sumarse a esfuerzos que ya existen puede ser, en muchos casos, una buena manera de aportar, porque permite responder a las necesidades reales sin duplicar esfuerzos y aprovechar mejor las capacidades de cada organización.
Además, desde la comunicación también podemos aportar de manera muy concreta, acercando información oficial sobre la preparación frente al Fenómeno del Niño, a través de nuestros propios canales. Un ejemplo reciente es la alianza entre Primax e INDECI, que busca promover la preparación frente a posibles lluvias intensas asociadas al Fenómeno del Niño. A través de la campaña “Primax comparte, INDECI educa”, la empresa pone sus canales al servicio de información y recomendaciones de la institución, para ayudar a que más personas sepan cómo prepararse y actuar ante una eventual emergencia.
Estar cerca también construye confianza
Esta conversación cobra todavía más importancia si tenemos en cuenta que la confianza hacia las empresas sigue siendo un desafío en nuestro país. Datos de Ipsos presentados este año sitúan la confianza declarada en las empresas en el Perú en 44%, por debajo del 55,4% registrado como promedio en América.
Esto no significa que una emergencia deba convertirse en una oportunidad para mejorar indicadores reputacionales. Todo lo contrario. La confianza se va construyendo cuando existe coherencia entre lo que una empresa dice y la forma en que actúa cuando su entorno la necesita.
Por eso, cuando asesoramos a una organización ante una coyuntura compleja, lo primero que recomendamos es entender bien la situación, qué necesitan sus grupos de interés, qué capacidades tiene disponibles y de qué manera puede colaborar. La comunicación viene después, como una forma de acompañar y hacer más útil esa respuesta.
Al final, son esas decisiones las que terminan hablando por una empresa. Cómo responde cuando hay un problema, cómo acompaña a sus colaboradores, cómo escucha a las comunidades con las que convive y qué tan dispuesta está a trabajar con otros cuando la situación lo exige.
Prepararnos frente a una coyuntura como esta también es una oportunidad para demostrar, con hechos, qué tipo de organización somos y qué tipo de sociedad queremos tener.

